15k Nocturna 2015
INTRODUCCIÓN
Nervios.
Increíblemente estaba muy nervioso.
13 de Junio y me iba a presentar a la
primera carrera de asfalto del año. Vale, había hecho el ekiden pero el río, la
distancia y el formato era más de serie larga que de carrera.
¿Qué como? ¿Cuándo como? ¿Qué ropa me
pongo? ¿A qué ritmo voy? Me preocupa el horario, me preocupa el calor, me
preocupa saber si voy a ser capaz de aguantar el ritmo. Porque 15 km, en Junio y
a las 10 de la noche, son para pensárselo bien.
Decido salir a 3.50 y que sea lo que Dios quiera. Vamos, que fijo que
“peto”.
A las 8 de la tarde, cual aldea gala, se
cae el cielo sobre nuestras cabezas. En vez de vestirme tranquilamente me
dedico a poner tapones en los aseos de casa porque las tuberías han entrado en
carga. Más de un palmo de agua en la calle y granizando. Me vienen imágenes de
Santa Pola 2014. Mi mujer me mira y se ríe.
En 10 minutos cambio 3 veces de
vestimenta. De la camiseta fina de tirantes a la gorda de manga corta; de ésta
a la “sin mangas” de entretiempo. Me miro a mi mismo y me veo demasiado
nervioso de nuevo.
Quedamos el Comando Alfahuir, esta vez
adoptamos a Xavi Runner que parece que viene para quedarse. Teresa debuta en la distancia y lo hace como
una campeona. Foto de rigor y cada cual con su equipo.
LA CARRERA
21 y pico horas en el edificio del reloj.
El team3FDC al completo. Risas, cachondeo y muchas, muchísimas fotos. Abrazos,
buenos deseos y nos vamos a calentar con la Jefa. Entramos prontito al box, ya
la liamos en la maratón y hemos de aprender de esto. Conseguimos engañar a Fili
y nos hace una fotaza que guardaremos para el recuerdo. Ahí estamos los Bonanza
a falta de los lesionados.
Tras un minuto de silencio que roza lo
épico por el reciente fallecimiento de Danny BeRunner (no le conozco pero
muchísima gente me habla de él, os acompaño a todos en el sentimiento), se da
la salida.
Vamos “escopetaos”, veo que el GPS me
marca 3.22 a los 500m, alzo la vista y veo a Jorge justo delante. Quieeeeeto,
ese no es el caballo a seguir, echo el freno y rebajo el ritmo. Me adelantan
Esteban y Pacoli, que dicen que “no querían” correr… ya les vale, vamos
prácticamente juntos hasta el km 5.
Calle de la paz. Cojo avituallamiento y
me doy cuenta de dos cosas. 1) Es la primera carrera que corro con el garmin y
no tengo claro como gestionar los ritmos, tal cual voy a 3.44 como a 3.54 y 2) Se me ha olvidado el pitorrito
del agua, por lo que toca beber en plan clásico.
Me acuerdo del consejo de Marta “La
botella no pesa” y hago casi 2 km’s con ella a cuestas, hasta que prácticamente
la acabo. No hace calor pero sí humedad y no quiero deshidratarme. Bajando por
la calle de las barcas me adelanta un grupeto. Veo que llevan buen ritmo así
que aprieto y les cojo pasado el puente de las flores. Los tíos van sobrados,
conversando y haciendo un carrerón. Vamos tirando mutuamente hasta la gran vía,
donde uno de ellos se despide ya que estaba marcando ritmos de 3.50 a sus
compañeros.
En el avituallamiento del 10 me sueltan
una botella entera de powerade. Le doy dos tragos rápidos y la devuelvo para el
siguiente que pase. El día que aprendamos a dar isotónico en vasos de cartón
que permitan doblarse para beber tendremos mucho ganado. Cojo también algo de
agua.
Al tercer trago algo no va bien. Noto,
literalmente, que me voy por la pata de abajo. Me desconcentro y pierdo ritmo.
Voy buscando árboles para parar, pero sé que si lo hago echo por tierra la
carrera.
En Jacinto Benavente hace calor y humedad.
Pienso que tengo que aprender a sufrir en carrera y sigo adelante. Me pasa Alejandro
Aparicio y me da ánimos; intento engancharme pero la colitis me da una patada
en el estómago para recordarme que está ahí. Los veo marchar y me quedo solo.
La avenida de Francia es un erial.
Prácticamente a oscuras, sin gente animando. Sin referencias de corredor
alguno. Me acuerdo del ambientazo que había en la maratón y consigo con ello
evitar la parada “técnica”. No se cómo pero estoy consiguiendo aguantar las
cosas dentro. Proyecto en mi cabeza el mapa de la meta con los WC ahí al lado
del tinglado, antes de la meta a mano derecha según se mira.
En Serrería con Joan Verdaguer esta Juanjo con la familia. Me da un grito de
ánimo que no se me olvidará nunca. ¡Julio tienes el sub 58 al alcance! Alzo la
vista y veo el arco del 14. Es ahora o nunca pienso y meto un cambio de ritmo. ¡Joder!
¡Aun llevo piernas!
Adelanto a 8 o 10 corredores de golpe.
Aprieto los dientes cuando veo ya el edificio del reloj. Choco la mano al
presidente. Me engancho en la joroba de siempre, justo al girar a la izquierda
(¿no os pasa a vosotros con ese “escalón”?), encaro línea de meta… y el arco
está a tomar por culo!!!
Veo por fin el reloj. El tiempo avanza
inexorablemente hacia el minuto 38. Aprieto aún más los dientes. Oigo dos veces
¡¡Julito!! Hay que hacer un 200 a puro
fuego… 54,55, 56… 57 y meta.
Tiempo real 57.54; media 3.51.
Impensable. Conseguido. ¡Gracias y va por ustedes!
EPILOGO
Espero un rato en meta y veo llegar a
Pacoli y a Andrea, que también ha hecho un carrerón. Llega Xavi Runner
contentísimo y Esteban con una sonrisa de oreja a oreja. No veo caras tristes
ni destrozadas. La temperatura nos ha respetado.
Poco a poco va llegando el resto del
comando Alfahuir y nos vamos a cenar al
chinorri de debajo de casa con gran parte del Team 3FDC. Comienzan a caer las
cervezas y los gin tonics. Comienzan a caer las risas. Al final nos tienen que
tirar por hora de cierre, pero no pasa nada, hay pubs cerca y vamos a terminar
la noche a lo grande. Descojonados de la risa.








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