Lavaredo Ultra Trail 80km
Es curioso.
Debería empezar este post hablando directamente de la carrera, pero nuevamente diversas circunstancias me han tenido OUT. Cosas que pasan con familia, con amigos, cambios en la vida.
Llevo algo más de dos años luchando mucho contra varios temas. Independientes, pero con muchos solapes.
Finalmente a mediados de febrero mi cabeza dijo basta. Comencé a tener crisis de ansiedad y la depresión se apoderó de mi. Sí, lo cuento porque, igual que a veces nos falla un tobillo, el gemelo o la rodilla, también la cabeza se constipa.
Y en mi caso fue un gripazo de los buenos.
Simplemente correr me causaba ansiedad. Dejé de salir con mis amigos, dejé de salir al monte. Me encontré en más de un ocasión con lágrimas en los ojos en vez de con zancadas en las piernas.
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| Llegando a Useres en la Mim. La cara lo dice todo. |
Aún así me forcé, me obligué a ir a la Mim, esto no podía terminar conmigo . Llegué al km 14, ahí mi cabeza dijo basta. Basta de luchar, basta de remar, basta de engañarme. Acababa de descubrir qué era lo que me bloqueaba. Lo que me tenía en tratamiento psicológico desde 10 meses antes. Aún así me arrastré durante casi 3 horas mas hasta poder llegar al primer sitio donde me devolvían a meta.
Tras muchos días llorando, fines de semana enteros en la cama, decidí borrar todas mis redes sociales, mi whatsapp. Anulé el viaje a Cortina. Me aislé completamente del mundo. El 22 de abril dejé simplemente de correr, de hacer deporte, de ser persona.
Pero no mejoré. Al contrario, cada día estaba peor. Afectando ya a mis amigos, a mi trabajo, a mi familia. Muchos lloros y más dolor. Hasta que tomé una de las decisiones más duras de mi vida.
Y paradójicamente, comencé a levantar la cabeza.
Dicen que si tomas una decisión correcta, lo normal es que empieces a encontrarte mejor. Así que supongo que algo habré acertado, aunque aun queda mucho que pulir, que luchar y perfilar.
Poco a poco intenté salir a correr. Alto de pulso, sin ritmo, sin ganas. Rara vez con amigos. De forma discontinua. 1 día si, 3 no. Pero algo tenía claro. El deporte es parte de mi vida. Algo tan dentro de mi como mis propios hijos. No concibo esto sin los unos y sin los otros.
Y de repente, tomé un decisión. Iba a ir a Lavaredo. Me daba igual ir solo. Entrar en una carrera así no es fácil, pero es que me lo debía a mi mismo. Alguien me dijo que para llegar a una carrera como esta se han tenido que acumular muchos kilómetros en muchos años. Me había estado negando tantas cosas que tenía que darme un tiempo para mi mismo. Así que 20 días antes de la carrera compré los vuelos.
Pero no, no tenía todo resuelto aún, todavía quedaban dias de ansiedad y de llanto. El primer día que salí a correr al monte fue la semana de antes de la carrera. Llamé a Manolo y le dije “sácame, por favor”. Y bien que lo hizo. 24 kms de reset total.
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| Con Manolo, a una semana de la carrera. Pocas palabras tengo. |
Y ahí que me planto en los Dolomitas. A hacer turismo. Con 140 km de preparación en 2 meses poca cosa se va a poder hacer, así que salgo a hacer un Ca-co el día de antes (más caminar que correr, por supuesto), viendo el espectáculo para los sentidos de las Tres Cimas. Más de 4 horas de ruta, unos 18 kms (no llevaba ni el garmin cargado), una cerveza a 2500 metros de altura con 3 americanos y un tormentón de padre y señor mío. Por no haber no había ni gente en los sitios de postureo.
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| Disfrutando de las Tre Cime el día previo. |
Y recojo el dorsal.
Y conozco a la gente de Lurbel Italia (saludos Adriano).
Y vuelvo a Twitter y abro una cuenta nueva de instagram porque la de siempre no me permite entrar (si alguien sabe por qué no me envía el mail de reseteo de pw, que lo diga).
Y llego a San Vito de Cadore.
Y saco fotos.
Y conozco a Elena, médico asturana afincada en Suiza, a David, fotógrafo de Alcázar de San Juan. Ya un grupete de Palma de Mallorca.
Y creo que vuelvo a ser yo.
Y en vez de penar en mis movidas, en esos pensamientos que llevan atenazándome tanto tiempo, pienso en correr, en disfrutar de la montaña. Descubro, una vez más, Nunca Jamás.
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| Ninguna carrera sin su altar |
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| La línea de salida en San Vito de Cadore |
Esta vez no voy a dar referencias exactas, porque, como no preparé la carrera, no sabía donde estaba. Simplemente tenía 3 conceptos en la cabeza.
- Guardar piernas, correr lo menos posible.
- Los avituallamientos estaban muy separados, así que hay que tener cuidado con el agua y llenar donde se pueda.
- Disfrutar del paisaje, de las vistas… hasta donde el cuerpo aguante. Aunque tengo claro que quiero el cortavientos de finisher.
Es decir, desde que salgo hay una cosa que tengo clara. VOY A TERMINAR SÍ O SÍ.
La carrera empieza con un subida larguísima, cerca de 10 km con 1000 (o más) positivos. Pista de esquí, ya sabéis de qué hablo. Salimos por la parte trasera del pelotón, el mejor truco para no correr en un trail es poner mucha gente delante. Y si encima hay aǵun par de tramos técnicos, se disfruta del tapón. En el collado final (Forqueta en italiano), echamos un foto de los 3 y Elena y yo nos vamos hacia delante. A la chica le gusta bajar rápido… y a mí también, claro. David va más justo en las bajadas, así que prácticamente se despide de nosotros con la instantánea.
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| Primeros compases en sitios muy técnicos, la cola del bus. |
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| Las vistas impresionantes |
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| Trío de Españoles en el primer collado. |
Es cierto que cuando llevas mucha gente delante, y sobre todo si es más lenta, las bajadas son un suplicio. Así que nos marcamos una pedrera de arena fina en plan esquí. Saltos a lo bestia y clavadas laterales para ir corrigiendo la caída, adelantando así a lo loco. Nunca había bajado así y me lo paso pirata.
Sigue el descenso con la typical imagen de la sierra madrileña. Olores conocidos, pisar perfecto hoja caduca en el suelo y recuerdos de Abantos. Zig-zag de la senda y 3 o 4 atajos por en medio para adelantar gente. Disfrute máximo.
Cruzamos la rambla de la viuda, pero a lo bestia. Los de Penyagolosa Trails sabéis de que hablo. A partir de ahí Elena se despide, le duele la barriga (Cosas de mujeres, qué valor tenéis muchachas) y me quedo solo haciendo un tramo de subida, por una pista que encierra una linea de alta tensión debajo de una fina capa de tierra y hormigón. Varios kilómetros hacia arriba, al sol, sin agua. Suplicio máximo. Recuerdos de ese tramo tan pesado después de Azeneta en la CSP.
Por fin nos adentramos en una senda y aparece el primer regato. Parada obligatoria de todos los corredores a llenar bidones (yo incluso había parado antes de finalizar la primera bajada). Al ratito se oye un follón interesante. ¿un avituallamiento? ¡No! Un grupo de españoles de trekking que se suman a la fiesta. Mira que somos ruidosos… y mira que mola verte eso en una carrera en la que la gente se limita a decirte un ¡Bravo!
Y llegamos a Selva de Oza… digo al avitu de Tre Croci. Debe ser el km 23 o 24 y llevamos ya unas cuántas horas de carrera para solo 2 avituallamientos. Tengo que reconocer que no hay muchos, pero son más o menos dignos: fruta, tomate, chocolate, barritas marca NAAT, agua, té, coca cola… también sopas calientes y todo eso. Yo sigo a la mía, tirando de tailwind y de geles 226rs, aunque si como algo de fruta y salami.
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| Tres cruces me recordó mucho a Selva de Oza |
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| Avitu de Tres Cruces. El Cristallo al fondo. |
Nuevamente volvemos a subir por una pista de Esquí. El telesilla vuela sobre nuestras cabezas y Lorenzo arrea de lo lindo. El menda, que es un crack, ni se ha puesto crema solar ni vaselina en las articulaciones. Escocido es poco. Me adelanta una italiana, Lucía, que va resoplando de lo lindo. Me cuenta que es de la zona y que la de 80 la cambian todos los años para que salga cada vez de un sitio distinto, que solo coincidiremos en los últimos 40 km con la larga (120k).
Bajada por pista, pedregosa, empinada, larga. De esas que te dejan las rodillas finas. Intento ir cambiando la pisada. Sigo con mi mantra. No aprietes, conserva. He conseguido ya que ni siquiera salte la alarma de las 150 pulsaciones (a la postre la media fue de 134, menos es nada. La carrera se convierte en un tramo similar a la subida desde Benasque hacia Llanos del hospital. Pista y barranco al lado. Pero con sol, con mucho sol. Avitu de Ospitale, donde pido vaselina, pero no tienen. Para mi fue el peor avituallamiento. Había de todo pero mal organizado, me tocó hacer cola un ratillo para conseguir que me llenaran el agua.
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| Subiendo desde Tres Cruces. El sol, infernal. |
Salgo con un italiano también de la zona. Me comenta que a partir de entonces nos juntamos ya con la larga y que no vamos a tener más problemas de agua. Vamos un rato de cháchara y me cuenta a qué se dedica la región, las carreras de invierno, etc.. Dan ganas de volver a hacer una invernal!!
Tras un tramo de pista, empieza la segunda subida larga de la jornada. Aprovecho para ir refrescándome y me dedico a observar las vistas del Ponte Alto: un cortado de cerca de dos metros de ancho y con el río a más de 100… seguro. Es curioso, pero solo somos dos los que paramos a ver el paisaje,
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| Desde el Ponte Alto. Un angosto de 2m con 100 o más de profundidad. |
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| Comienza la última subida larga. |
Como llevo toda la carrera haciendo comparaciones de forma inconsciente, se me viene a la cabeza la subida a Culla de la CSP. Misma pendiente, esas que no sabes si correr o andar. Eso sí, aquí el paisaje es sobrecogedor. Muros de granitos salpicados de cataratas nos rodean.
Hay cierto tapón y vamos progresando lentamente. No dejo de adelantar corredores mientras ando rápido, pero siempre desde el mismo mantra: Guardar, guardar, guardar.
De repente leo un tatoo en castellano, en los gemelos de uno de la larga. Se me ocurre saludar y el compañero pega brincos de alegría. Dice que lleva desde ayer a las 11 de la noche sin hablar con nadie, y eso, para un sevillano, se ve que es muy duro. Como sigo sin prisa, opto por levantar el pie y me quedo con él. Así metemos de cháchara unos 2 o 3 kilómetros de falso llano entre cañones del glaciar.
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| Parte intermedia, algo más llana pero no menos espectacular. |
Me quedo con él hasta el avituallamiento que hay hacia el final de la subida (no penséis que era a 5 minutos de la cima… sino a 30 o 40… debemos llevar subiendo cerca de 2 horas), donde finalmente el desnivel y la fatiga hacen que sin querer me lo deje detrás. Si me lees, que sepas que busqué a tu mujer en la Gallina, pero claro, ella no sabía quién era yo.
Coronamos esta entre grandes bloques de granito, salpicados de nidos de ametralladoras y otras fortificaciones de la WW1. Allí las vistas son una delicia para los sentidos. Puro paisaje alpino.
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| Finalizando, por fin la subida. |
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| Bloques y cuevas de ametralladoras a la derecha. |
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| Detalle de las fortificaciones y cuevas de la ww1. |
El collado abre al otro lado un paisaje sobrecogedor. No puedo mas que parar y sacar una foto. Puros macizos de roca recortando el horizonte, una montaña con forma de meseta, un valle verde que se muestra salpicado de corredores. Allí abajo hay un refugio al cual nos dirigimos.
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| Todos paramos a recuperar aliento, o a quedarnos sin él. |
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| Detalle de la meseta. |
Senda rápida que se convierte en camino, zancadas cuidadosas guardando cuádriceps. Sigo adelantando gente de la larga y de mi carrera. Primer fotógrafo ¡por fin! Jejeje
En el refugio de la gallina hay un ambientazo increíble, bien montado, carpa generosa, los patrocinadores poniendo recursos y publicidad, música tradicional italiana (WTF!!!!). Sigo tirando de tailwind toda la carrera así que, por enésima vez, pierdo poco tiempo. Salgo trotando (quedan aun unos 2 km de bajada) y arranco la subida a las Cinco Torres.
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| En el valle, el refugio de la Gallina |
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| Refugio de la Gallina |
Despacito, regulando, pensando lo que me ha dicho Lucía unos kilómetros antes, el que llega al passo Giau, termina la carrera. La subida es montañera, entre pinos y con algunos pedaños hechos con troncos. Poco a poco va volviéndose más agreste y empieza a escucharse música de fondo. Viene de un refugio donde se ven varios todoterreno aparcados. ¡Menudo ambiente! Cuando por fin llego a la parte alta, veo que la senda deja de ir en dirección a la fiesta, y que allí, sentadas, hay dos bellezones italianas bebiendo vino ¡En copa de cristal!!
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| Subiendo hacia Cinque Torri, se ve el refugio a la izquierda. |
| Empezar ya a tener ganas de fiesta. |
Sigo subiendo y me encuentro con un paquete de 3 españoles, uno de la ultra y dos de Barcelona. Comentarios y risas mientras terminamos el ascenso hasta un collado, momento en el cual aparece nuevamente un fotógrafo que nos inmortaliza con las Cinque Torri detrás.
Postureo un poco mientras veo como un wrangler preparadísimo sale del refugio de la música y se dirige al collado en el que me encuentro. Mientras me llenan agua en la caseta del teleférico, para el wrangler y salen 3 tipos trajeados con sendas birras en la mano. Resulta que aquello que hay en el refugio es una boda y que el tipo este de la foto es el novio. Me invitan a birra, nos echamos una foto (con bombing del colega catalán) y nos emplazamos a vernos en Cortina. ¡Con un par!
| Volando durante un sueño. |
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| Runners que llegan en maserati, vino en copa de cristal y novios. Italia en estado puro. |
La siguiente bajada es, otra vez, pestosilla de esas de pista de esquí. Hubiera sido un coñazo si no hubiera seguido con el mantra de conservar piernas y cuádriceps… y porque las vistas desde este lado vuelven a ser de ensueño. Decido tomarme un gel o no aguantaré la subida siguiente. Me toca parar porque he decidido tomármelo sin cafeína para no desvelarme. Es una chorrada, pero esos 10 minutos pensando en llegar a meta y a la cama me quitan tensión en un tramo muy técnico de alta montaña. Sin prisa, parando, echando fotos y disfrutando me acerco al paso Giau. Dicen que si pasas de aquí (km 65), terminas, aunque también me dicen que viene una subida morrocotuda.
Mientras llego a la carpa, veo que mucha gente va ya con el plumas puesto, es normal, son las 18:15 de la tarde, estamos a 2000 metros de altura, la umbría y encima corre aire. Chocolate en vena y empiezo a sentir frío. Saco los manguitos y la braga de KMSxELA y me abrigo, pero sigo tiritando. Me vienen recuerdos del frio de Vistabella en la CSP de 2022, por lo que paro del todo y me pongo el cortavientos. Lo llevo 10 minutos, pero es lo suficiente para volver a romper a sudar y recuperar la sonrisa. Además, acabo de coger el movil y tengo un whatsapp de los Bonanza diciendo que me busque carreras más cortas, que les tengo todo el día en vilo. Empiezo el ascenso muerto de la risa.
Postureo y fotaza delante del último cámara de la organización, pero la sonrisa se me va rápido cuando descubro que en el 66 nos tienen preparada una encerrona. Como meterte tres cortafuegos de Serra seguidos. Así, a lo bruto
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| ¿quieres un fondo de pantalla? |
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| Aun queda un último collado durisimo. |
Paso ya de adelantar a nadie. Me quedo detrás de los de la larga y apago la neurona. Un paso, palos, otro paso. Cuidado donde pisas, aquí un poco de trepada. Paso, palos, paso, palos. No miro al frente, solo veo los calcetines del de delante.
Collado y se que ya he terminado la carrera. La pradera de alta montaña se abre delante de nosotros, me permito abrir gas y adelanto unas 20 personas del tirón, casi todas del ultra. Bromeo con un chico de Macao (sí, desde Macao vienen adrede a la carrera, supongo que UTMB marca la diferencia), le digo algo así como de “ I can smell the finish lane”, a lo que me contesta que “I can smell the beer at the finish lane”. Me alejo despichorrado escuchando gritos de “Beeeeeer, I want beeeer”.
| Disfrutando |
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| Ultimos tramos a 2000m de altitud. |
De repente me da un giro la barriga. Ya había pasado algún momento duro en el pasado, pero esta vez, con el apretón de ritmo, termino teniendo que pararme y arrojar en el lado. Creo que al caer el calor y seguir a la sombra de las nubes, necesito hidratar menos y me he pasado. Curiosamente me sienta bien, por lo que recupero ritmo y me encuentro, por fin, en el último collado.
Les digo a los 4 con los que he llegado que foto, que qué cojones de no disfrutar. Me miran mal y se piran para abajo. Pues oiga, ustedes se lo pierden, porque allí abajo se ve perfectamente Cortina, el Campanile, donde justo debajo está la meta, el siguiente refugio (Croda da Lago) y todo un frente montañoso en el que destacan el Cristalo y las Tre Cime. Sin respiración, oiga.
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| Último collado |
Les adelanto rápidamente, aunque tengo una uña rota, mis dolores de la planta del pie de los últimos meses han desaparecido y cuesta abajo “hasta la mierda redola”. Avitu en el lago, enésimas palabras con un italiano llamado Marco con el que voy coincidiendo casi durante las últimas 5 horas de carrera y todo recto a meta.
La predicción del garmin en el km 20 decía que iba a terminar a las 8.20, pero es cierto que fue antes del parón por acompañar al español del Ultra. Tiene pinta que si cojo buen ritmo terminaré entre 13h40 y 14h. Todo es cuestión de marcar los mejores “laps” en este tramo, y vaya si lo hago durante un buen rato. Solo hay un tramo difícil, unos 500m de senda muy empinada y embarrada (como la del Dragon Khan en Serra, pero a lo bestia). Extremo precauciones y llego a Cortina sin prisa, pero sin pausa.
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| Con las últimas luces del día empezando la bajada. |
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| Me daba miedo esa bajada final, pero excepto este tramo, era buena. |
La recta de meta es larga y está super concurrida. Me vengo arriba, empiezo a pedir a gritos animación a todos los que hay. Se debe montar un buen estruendo, porque el speaker sale a recibirme por mi nombre. Ultimos metros, me salta toda la adrenalína, grito, EXPLOTO.
He venido a esta carrera por mi.
Por mi van estos gritos.
Por mi va esta rabia.
Soy finisher.
| Feliz |




































Muyyy grande. 👏👏👏
ResponderEliminarEnorme Sr.Julio 💪
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