Maratón de Valencia Trinidad Alfonso 2014.


Quizá esta no sea una crónica al uso de las que suelo hacer.

Estoy contentísimo, he terminado mi primer maratón y encima con un tiempazo (3.01.47). Hace 2 años terminaba el 10k paralelo a esta carrera en 56minutos. El año pasado en 40. Este tocaba la hermana mayor… y jolines, muy, muy, pero que muy contento.

No obstante el objetivo era algo más ambicioso pero no ha podido ser, así que desgranaré la carrera analizando un cúmulo de pequeñas cosas que han hecho que el día no haya sido todo lo perfecto que se esperaba.

La previa


Como siempre la previa impresionante. Quedada con los saltamontes a los que tenía que dar los dorsales que les había recogido. Y esa foto mítica con todo el Team3FDC. Seguimos creciendo.




Salimos a calentar y nos empapamos de todo tipo de personas que vienen a la carrera.


Y nos metemos en el metro, digo en el box de salida. Petao oigan.  Me parece increíble que nos costara casi un minuto cruzar la línea de salida teniendo dorsal “preferente”.

(foto Teresa Nicolas)

Los dos primeros kilómetros fueron caóticos: Se supone que si sales desde el primer cajón es porque vas  a atacar las 3 horas, por tanto, no me parece lógico tanta gente corriendo a 5. Recuerdo especial para esos andaluces maleducados a los cuales cuando les pido paso POR FAVOR, me contestan “pasa presuroso que te vas a hartar de correr” y que se dedican a insultarme cuando les recuerdo que se deben de apuntar con el tiempo que van a hacer.

Primera incidencia: excesivo desgaste, estrés y pérdida de tiempo en la salida. La concentración por los aires.

Poco después del km 2 oigo quejarse a Pacoli. Ha parado el crono en vez de darle al lap. Le intento quitar peso, pero yo hago lo mismo del km 8 al 9, y de verdad, es un fastidio de repente no tener ninguna referencia.

Segunda incidencia: Dejo de tener trazabilidad de mi tiempo de carrera, puede ser tan fácil como sumar 4.20 a lo que llevo, pero no tengo la cabeza centrada.

Teníamos por táctica de carrera salir a 4,15 un par de kilómetros para bajar a 4.12 e intentar llevarlo hasta meta. No obstante en carrera me doy cuenta que no vamos finos, damos trompicones entre 4.18 y 4.08.  Comento que llevo flato desde el 5 y que mis sensaciones no son de alegría en las piernas. Pacoli me comenta que él va igual. 

Así hasta la media, la cual pasamos en 1.29. (según crono de Esteban, el único fiable).

Tercera incidencia: El viendo molesta. Vamos buscando cobijo entre los grupos y eso hace que también demos tirones, porque muchos de ellos no nos acomodan el ritmo

Cuarta incidencia: Hay días que las piernas por mucho que quieras no se mueven con alegría. El 16N fue uno de esos. 

A partir de la media, el aire viene de cara y se nota mucho. Empezamos a marcar ritmos entre 4.15 y 4.20 de forma continuada y cada vez más hacia el 4.20. El plan de carrera se esfuma. En el 26 nos espera la mujer de Paco para darnos los geles del final de carrera. Paso por allí y ella no me ve, le doy un grito y viene corriendo a dármelos. Demasiado estrés.

Quinta incidencia: Coger los geles durante la carrera me estresa, hay que estar muy atento y todos mis temores de que pudiera pasar algo se cumplieron. Para otra vez seremos autosuficientes.

En el puente del real me espera por segunda vez mi mujer y mis hijos. Qué subidón. Han hecho un esfuerzo para poder venir a verme! 

Justo en la subida veo un minusválido de los de silla “clavado” sin poder subir la rampa, entre que decido parar a ayudarle, sale un corredor un poco más delante de mí y le pega un empujón. ¡me encanta esa solidaridad runner!

Hice toda la Alameda sólo, dado que en el avituallamiento del 25 perdí a mis compañeros. No obstante voy mirando para atrás y veo a Pacoli cerca, en la plaza Tetuán me recupera y me comenta que Estaban ha parado. 

¡Qué diferentes sensaciones hacer esta zona en la media y en la maratón!. Allá iba pletórico. Aquí con lo justo.

Sin enterarnos me encuentro en las torres de Quart. Echo el cálculo rápido con mi kilómetro ausente y se que ya vamos fuera del sub3h. Aun así ese puesto de animación es increíble. Paso a tope con las manos en las orejas y animando a la falla de Santa Maria Micaela entera.

Cosa increíble, no hay un solo reloj en los arcos de carrera indicando el tiempo. Todo esto suma a mi desconcierto.

Aquí empieza aquello que temo, aquello para lo que me he preparado. Como dicen, 30 km con las piernas, 10 con la cabeza, 2 con el corazón y 195 con lágrimas en los ojos.

Así que encaramos con cabeza la avenida Burjassot. Pica para arriba y además sopla el viento fuerte de cara. Mal asunto. Cojemos una rueda que nos sube y nos protegemos del viento detrás. Al final nos espera la familia de Paco con pancartas. Sé que se va a emocionar, pero no puedo comprobarlo porque en ese mismo momento lo pierdo definitivamente.

Se supone que en ese tramo se iba a poder correr más, que se había terminado la subida y que encima el viento venía a favor. Pero mis piernas no responden. Las noto pesadas y me cuesta cada zancada. Llego al 33 con tres parciales seguidos a 4.20. 

Fátima y Marcos me esperan en el puente de Campanar. Les pedí que se pusieran por ahí y están con una pancarta y todo. Me emociono. ¡Marcos va por ti esta crónica! Haremos una carrerita juntos, aunque sea de 5km y vigilando tu patata ¿vale?
 
 
Contesto a la carrera con 3 parciales a 4.12 clavados, hay alas pintadas en el suelo y eso da fuerzas. No obstante soy consciente de que recupero 3 segundos pero pierdo 5 o 6; y que ya voy con retraso. Me dicen que el globo de las 3 horas anda cerca, pero en vez de animar, desanima ya que no lo he visto en toda la carrera. No me entran ni geles ni agua. Me tomo una gominola para evitar males mayores y doy por finalizado el ataque a las 3h.

Se acaba la avenida del Cid y empiezo a estar harto de la maratón. Paso por Xátiva y Sergio Alós me recibe con su mítica sonrisa, la cámara en mano y esa pancarta de “Sonríe si no llevas ropa interior”.


Colón se me hace interminable, hay momentos que me apetece mandar a la m. la carrera. Estoy rodando ya a 4.30 y gracias. 

En el puente de las flores está mi familia de nuevo. Solo pensarlo y me saltan las lágrimas. Menudo esfuerzo ha hecho Sara. TQ++.

Oigo mi nombre varias veces, mucho conocido animando, pero yo ya tengo la cabeza en terminar como sea. Joxe está en el 41, le saludo pero ya no tengo ganas de cachondeo. El final es atronador, los decibelios de la gente gritando me llevan a la pasarela azul. 

En ese momento me acuerdo de mis compañeros. Quería haber entrado con ellos pero no ha sido posible. Hago el avioncito. A la derecha, a la izquierda y déjate de hacer giros que dice Pacoli que te vas a caer.

Linea de meta, marcador a 3.02 y pico; real 3:01.41. ¿no está nada mal para un debutante verdad? Además he adelantado a más de 400 personas en carrera, hasta el 35 sin parar de ganar puestos.



Epilogo

Alli a la derecha está Marta Fernández de Castro, la verdadera culpable de esto. Mi entrenadora y por otras muchísimas cosas, mi persona de confianza. Felicidades, enhorabuena y foto en la meta. Una para mí y la otra para ella. Lo del Team3FDC no tiene precio.
  

Luego a intentar saber qué ha pasado con el resto de los bonanza. Alguno con gripe hasta el último momento, el otro sale con algo de fiebre, el tercero con el cuádriceps tocado… Jolines aun habiéndome dejado 3 minutos por el camino, parece que he sido el que mejor ha terminado, bueno, excepto Esteban, que sí que termina pero tras tener que parar por acidez y reiniciar la marcha en modo Fotogenia.




 
Sensaciones

Como ya he dicho antes, durante la carrera las vibraciones no fueron buenas. El aire, el calor, el atosigamiento del inicio, los ritmos locos, perder las referencias... Al final creo que faltó un poquito de concentración y algo de experiencia. ¡Qué se le va a hacer!

Como dice un amigo mío “si los negros de delante tampoco mejoraron, tú no te puedes quejar”…  de verdad, no me quejo. Estoy encantado.

 

 
 


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