I Media Maratón Espadán



Quedar cuarto y no estar contento ¿me estaré volviendo demasiado exigente?

Porque así es como estoy ahora mismo. Mi segunda participación en Espadán tras el Maratón en 2014. 
La carrera pintaba mal. Me pasé la semana en blanco por un enganchón en recto anterior femoral, y aunque el “finde” anterior estaba muy fino, la confianza no es la misma. Para más inri viernes, sábado y domingo me levanto con virus de tripa.

Como siempre antes de una carreraAgradecer a la organización poder participar en la carrera, porque con un lío de inscripciones y cambios de dorsal con carreraspopulares.com descubro que, pese a haberme inscrito en diciembre, no aparezco en los listados.

Esta vez iba a por pódium. Estaba “en casa”, corría con el club local (que no cómo local por bases de carrera), y la existencia de la hermana mayor siempre da juego a las carreras cortas (Manda coj... que a una carrera en que la mitad de los participantes tardan más de 3 horas le llamen “corta”).

El plan era, a priori, sencillo: intentar no separarme mucho de la cabeza de carrera, apretar en la subida del Bellido y mantenerme fuerte en la vuelta. Si todo iba como en Almedijar debería ser posible.

Con el Team3FDC antes de la salida. Foto de Manolo.

Tras todos los prolegómenos de turno (saludos a muchísima gente, foto con el Team, calentamiento con @JSucman, donuts…) salgo al ritmo con Ubaldo. Arriba en Rascaña (km5) empiezo a darme cuenta que no voy fino: en la bajada me siento “trabado” y estoy llaneando a 4.45 a más de 160 pulsaciones. Excesivo.

Llegamos a la Vall de Almonacid en 50 minutos (2 minutos bajo el tiempo previsto).  Adelanto a 3 o 4 de los corredores que me preceden saludando a Alberto de Passatge y a la Ratica Corredorica en pleno. Tras tomar un gel, saco los palos y encaro Bellido en quinta posición.

En Vall, tras cruzar el rio Chiquico bromeando con el personal. Foto de la Ratica Corredorica
Arrancando el Bellido. Foto de Julio Miralles
Intento subir lo más rápido que puedo sin pasarme de pulsaciones. Voy adelantando al furgón de cola de la maratón, lo que hace que suba más controlado de ritmo cardíaco. Aun así rondo las 163 y voy echando una sudada de las grandes. ¡menos mal que he salido fresco!

Corono en 1:11h exhausto y me pongo cuarto en el tramo final de la subida. En este punto se separan las carreras y nos conducen a la pista hormigonada de la derecha. Unos 200 m al frente va un corredor de naranja que me había pasado como una exhalación en la bajada de Rascaña.

Le voy recortando terreno hasta que le veo dudar en la entrada de la cresta de Castellnovo; por lo que paso delante en este tramo. Aunque es un trozo corredero, vuelvo a sentirme lento y torpe. No voy nada a gusto. Bajamos a la pista, nos ponemos en paralelo y vamos comentando la jugada.

km9 aún con Ubaldo y persiguiendo de lejos a los 8 primeros. Foto Organización
Me tomo un gel sobre la marcha y evito parar en el tercer avituallamiento. Esto hace que acometa solo el único tramo que desconozco de la carrera (no me parece muy apropiado cambiar un recorrido 15 días antes, sinceramente). Transcurre por un bosque bajo bastante chulo y se agradece la sombra. Además es revirado y en algunos tramos técnicos.

Aquí empiezo a notarme flojo, me cuesta subir y recuperar en los tramos revueltos. Sin darme cuenta me encuentro andando y me ha vuelto a pillar el chico de naranja. Se pega a mi cola y le doy paso varias veces. No tengo piernas y estoy sufriendo en la bajada. El último tramo es tan pedregoso que incluso está señalizado como “bajada técnica”. Le vuelvo a decir que pase y me dice algo así como que “Yo he venido a pasármelo bien por compromiso con un amigo”. Me empiezo a descojonar en mi interior y empiezo la cuenta atrás para el hachazo: voy destrozado y él fresco como una rosa.

¡Pim, pam, pun! ¡ahora me ves, ahora no me ves! Ya ha pasado y en 1 minuto lo he perdido de vista. Estoy solo, petado y encima tengo rampas. Abro un vial de magnesio y a ver qué pasa. (en la subida de Bellido me tomé una pastilla de sales 226rs).

Pista forestal y tampoco se va por el recorrido original. Han abierto una senda nueva y nos llevan a buscar la parte de atrás de la ermita de Castellnovo.

Sacrificio, que gran palabra.
Foto viejuna de la primera vez que subí Castellnovo.

Van pasando los kilómetros y la zona vuelve a ser conocida. Bueno, realmente en mi fuero interno sé que la zona es conocida pero en ese momento no sé dónde estoy. Llevo una caraja impresionante, veo la senda con efecto túnel y empiezo a salirme en las curvas. Por molestarme me molestan hasta los calcetines por haberme puesto media micra más gordos de los normales. Parece mentira cuando no vas bien las jugadas que te gasta la cabeza.

Con la mente en meta empiezo a mirar hacia atrás. Afortunadamente no veo a nadie ni de lejos y eso me espolea a seguir corriendo en el tramo de pista antes del moto cross. Vuelven de nuevo las rampas y ya empiezo a estar muy desmoralizado. Veo el avitu del 20 y me planteo parar a tomar isotónico, pero me acuerdo de la “clavada” en Almedijar del maratón de 2014 y decido tirar con lo que me quede: voy cuarto y hay que intentar mantenerlo a costa de lo que sea.

Nada más empezar Bellido aún tenía ganas de bromas.  Foto de Rafita Ortiz
El “destorbaoret” de Rascaña 2 lo paso andando y tirando de los benditos palos: no quiero ni pensar qué me hubiera pasado si no los hubiera llevado. Bajo con precaución hasta la piscina de Cárrica y me dejo caer hasta el rio, donde me quedo totalmente clavado con los gemelos subidos y los isquios duros como piedras.

Estoy al lado de casa y ya es cuestión de narices. Me acuerdo de la semana de toros, de subir resacoso y con algún hijo en la mochila. Afortunadamente en esa subida no va a correr ni el tato y andandín voy recuperando el esfuerzo de la bajada.

Vuelvo a trotar camino a la meta y aviso a los primeros que veo que el desvío del Rialé está muy confuso, que se acerque alguien a indicar. Luego me entero que varias personas se perderán ahí.


Última subida y mi familia ahí. El peque vuelve a gritar eso de “Papi contigo” y esta vez sí que me acompaña. Entramos en meta corriendo y con Pilar esprintándome (anoche me chantajeaba con que había llegado antes que yo). 

Emoción.


Debí llegar cojeando de tal manera que rápidamente alguien de la organización me trajo un vaso de sales a la misma meta. De ahí y tras estirar un rato me fui a los fisios. Solo por curiosidad os pongo video de mis gemelos tras 20 minutos de llegar y tras un rato de descarga (o intento de ella) (Gracias Moisés y chicos de Quirosoma).


Me queda aún analizar todo lo que pasó: llegar fuera de punto por una semana, salir demasiado fuerte, no haber comido y bebido bien los días anteriores a la carrera, quizá no haber bebido bastante durante la competición, falta de concentración… Aun así, un agridulce cuarto puesto que volvería a firmar para más veces.

Como dicen por ahí, unas veces se gana y otras se aprende.

Epilogo.


Como ya pensaba ayer…con el paso del tiempo estoy más contento. Un cuarto puesto es mi mejor posición hasta ahora, superando a Montanejos 2014; también es cierto que aquella vez las sensaciones fueron infinitamente mejores. Supongo que el terminar chungo hace que estés enfadado un rato, pero ya se me ha pasado. :)

¡Ahora a por Mamova!

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