Ultra 85km MIUT Madeira
PARA PONERNOS EN SITUACIÓN
Llevo un par de horas dándole
vueltas a como empezar esta crónica. Esta vez siento que no estoy contando una
carrera, sino un proceso madurativo de varios meses.
Esta vez la carrera era lo de
menos, creo que el verdadero ultra lo he pasado hasta llegar a la línea de
salida.
Julio, eres un quejica.
Pues puede ser, pero desde luego
estos últimos meses han sido duros.
Si nos remontamos a noviembre,
abandono en Dements, el bíceps femoral dolía a rabiar.
Hago de práctico en la Maratón de
Valencia medio tocado por esta razón, así que aprovecho mi descanso previsto
para ir recuperando y tirando de fisio.
Arranco temporada y me encuentro
con dolores, ya no solo en el femoral sino también en toda la faja lumbar.
Punción seca que no mejora nada.
A mediados de enero casi no puedo
ni estar sentado ¿quién se plantea rendir en una carrera?
Varias sesiones con Lucía en
Neofisio y por fin desaparecen los dolores. Febrero. Una semana para el Trail Almedíjar y vuelvo a sentirme persona.
Tengo que abandonar en esta carrera carrera.
Dolor en el talón y casi no puedo pisar. Semana en blanco, recuperando. Visita a NeoFisio y
parece que es una deshidratación. Paso los largos a asfalto y mejoro algo. Fin
de tés, cafés y nada de alcohol.
Retomamos entrenamientos y el
primer finde de Marzo me meto en pódium de veteranos en el Jabalí Trail. A mes
y medio de Madeira recupero la moral.
La semana siguiente me duele el
talón hasta estando sentado en la oficina. Clínica Madrid y supuesta
microrrotura. Tratamiento express, hielo a mansalva y semana de parón
Salgo a rodar un día y parece que
he mejorado. Al día siguiente 39 de fiebre y en la cama con anginas una semana.
Nos perdemos el maratón que tenía
previsto como entrenamiento. 31 de marzo y 15 días parado. Sin moral
literalmente.
Por el camino llegan las
analíticas pedidas a principios de mes. Sale la albúmina baja, por lo que la
deshidratación se confirma para los dolores. Lucía, de NeoFisio, no falla. Me convierto, literalmente, en
pato.
Consigo meter 3 largos seguidos
buenos en Abril, aunque ahora me duele el otro talón. Las sensaciones son
buenas, pero se que volamos con lo justo.
Indudablemente estoy haciéndome
viejo. Llevo 3 meses estresado por que hay que llegar a la MIUT sí o sí.
MADEIRA
Hablemos un poco de la carrera,
sobre todo si estás planteando ir. Cuenta con 4 carreras distintas, MIUT
(Madeira Island Ultra Trail), con 115km y 7200d+. Sale a las 00 h de Porto
Moniz y recorre la isla de Oeste a Este hasta la localidad de Machico.
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| Línea de Meta en Machico. Dorsales y bolsa de vida en el Fórum (al fondo). de 10. |
Ultra (la mia), 85km con 4700d+, tomando salida a las 7.00 en la
localidad de San Vicente y recorriendo aproximadamente los mismos últimos 73 km
de la prueba reina.
La Maratón parte a las 11 de la localidad de Monte y tiene
un desnivel positivo de 1750, mientras que la mini, de 16 sale a las 9 de al
mañana desde Porto la Cruz y tiene un desnivel de 325m situados todos en el
principio de la carrera.
Esto hace que a lo largo fundamentalmente de la mañana
haya un goteo de finishers en meta, si bien la tarde se queda con ese vacío
habitual en este tipo de pruebas.
Aunque todas las modalidad te
permiten tomar un transporte en meta que te acerque a la salida, finalmente
valoré coger casa para toda la familia en San Vicente y así dejar que los niños
durmieran y no depender de nadie.
COMO UN NOVATO
He llegado a la carrera tan “por
los pelos” y tan tensionado que estoy nervioso como un novato. Se me rompe la
correa del Garmin durmiendo por la noche y tengo que apañarla con una goma; no
me aclaro con qué comida llevar, con qué camiseta vestir, salgo de casa con los
pantalones del revés (lo de dentro, fuera) y me toca esconderme en un árbol
justo al dar la salida para ponérmelos bien, a mitad camino descubro que he
perdido “la chuleta” con los tiempos de paso (apareció por la noche). Lo único que
no se me olvida es el “ponchino” made in @ojse, por lo que me planto de esa
guisa en la línea de salida.
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| Salida bastante animada y sin tapones. Saliamos unos 500. |
Los primeros 5 km son
“pestosillos”: asfalto y rampones hormigonados a gogó. Es lo que tiene ir
ganando altura en zona “civilizada”. Aún así el hecho de estar amaneciendo va
dejando estampas chulas en las partes altas de las cumbres y se hace llevadero.
Del 5 al 10 (primer avituallamiento, en Ribera Grande) se pasa fundamentalmente
por tramos de pista, un par de sendas y una “levada” (acequia), donde tengo el
placer de caerme contra unos rosales. Este tramo es distinto del de las
ediciones anteriores y viene a tener unos 2 o 3 km más, por lo que si vais a
preparar la carrera basandoos en estos tiempos, echadle 15 o 20 minutos más.
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| A la derecha se observa San Vicente. Impresionantes los emparrados. |
EMPIEZA LA FIESTA
Una subida con peldaños de tronco
se adentra en la selva. Se nota que la zona norte de la isla es la zona húmeda,
por lo que la vegetación es exhuberante: helechos, musgo, césped y un bosque
cerrado creo que de Laurisilva . Poco después nos encontramos ya con los del
ultra, los cuales ya llevan en ese momento 8 o 9 horas de carrera. Obviamente
les quitamos las pegatinas y seguimos adelante.
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| Bosque tras Ribera Grande, ya con los de la MIUT |
Tras coronar se baja al albergue
de Ecumeada por carretera, donde se encuentra el segundo avituallamiento.
Vuelvo a llenar los bidones a tope, como algo (ya llevo un par de geles en el
cuerpo, además de dátiles y vete a saber qué) y terminamos de descender entre
pistas y sendas hasta un tubo de agua de un salto eléctrico. Aquí comienza una
subida divertida, de unos 800m de largo y 300m d+ que se hace un poco coñazo
porque el tapón es de órdago. Corras más, corras menos, te la vas a comer,
porque se coincide con los de la MIUT.
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| Entre el tráfico y el desnivel, la subida se hizo pesada. Veníamos de la montaña del otro lado. |
Finalmente terminamos un grupete
de 3 personas, un portugués, un francés y el español, como en los chistes, y
vamos pidiendo paso como locos. Casi arriba el portugués guarda los palos y
digo… ¡tate, este conoce la carrera!. Le imito y de repente nos encontramos
corriendo en falsos llanos durante casi 3 km. Hay que ir con ojo en este tramo
porque de verdad como te pases puedes pagarlo más adelante.
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| Este tramo además de vistas tiene un eco divertidísimo. Me puse a cantar el tirorere de Queen y me miraban mal. |
Coronamos antes de Curral de las
Freiras (Refugio de las Monjas), tras otros 3 km de subida corredera donde se
ascienden otros 200m. Control de paso y empieza una bajada muy técnica y
bastante vertical, diría que la única mala de la carrera. Es curioso, pero
hasta el km 26 de carrera (más o menos), todo ha sido de buen pisar, sin riesgo
alguno, incluso con zonas empedradas digna de cualquier romería de pueblo.
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| Esta chica finalmente hizo la tercera. ¡menudo tramo de bajada cañero! |
Dicen que el Curral de las Freiras
es la zona Cero de la isla, nos encontramos en la parte baja de uno de los
volcanes que forman la isla, por lo que todo lo que nos rodea son paredes
verticales de más de 1000 metros de cortado. Aunque vayas a la isla a no
correr, no puedes perderte el Mirador de Eira do Serrado. Allí la carrera hace
un bucle, simplemente para ir al polideportivo (pedazo de polideportivo en
medio de la nada), donde tienes oportunidad de mandar una mochila de cambio y
donde, obviamente, está lleno de gente de la Ultra que a esas horas (las 11 de
a mañana), llevan un buen tute a sus espaldas.
Se sale del avitu tras un control
de material a todos (¿llevas manta, teléfono, agua, frontal…?), el más
exhaustivo que me han hecho jamás en carrera, y comienzo a correr (¿he dicho ya
que encima es corredera?) dirección al pico Ruivo.
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| Ascendiendo una vez pasado el Curral das Freiras. El Ruivo al fondo. |
El ascenso se realiza en medio de
un bosque de Eucaliptus (cosas de las reforestaciones absurdas de los años 50),
siendo la senda buena y perimitiendo ir admirando el circo montañoso. Poco a
poco va perdiendo desnivel para ir empalmando una serie de toboganes en la
parte superior. He intentado subir andando rápido, pero al final hay tanto
tramo corredero que vas apretando, parando, apretando, parando y eso poco a
poco va pasando factura.
En la primera arista descubro otra
de las razones por las que decidí venir a correr a Madeira: Un mar de nubes a
mi izquierda y unos cortados espectaculares a mi derecha. Delante, más camino
empedrado que pide veneno para morir corriendo.
EL TRAMO HEAVY
En el Pico Ruivo, el más alto de
Madeira con 1862 hay un refugio. El fuego arde en el hogar y el avituallamiento
sienta de vicio. Me hubiera quedado allí, pero había que seguir corriendo… y
qué zona la que nos esperaba.
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| Creo que se ve perfectamente la perspeciva de la subida escalonada. ¡de locos! |
Desde aquí hasta el Pico Areeiro
son 10 o 12 kilómetros simplemente brutales. Una calzada empedrada de
constantes escaleras que suben y baja, con giros inverosímiles y cortados a
cuchillo que te rodean. Tramos de correr seguidos con escalones inmensos, tanto
de subida como de bajada. Un terrible rompepiernas que no te deja respirar,
porque cuando puedes hacerlo el paisaje que te rodea te corta el poco aliento
que te queda. AMAZING! Es lo que vamos gritándonos los que por ahí corremos.
¡No pienso apretar nada!- Le digo al que llevo detrás… ¡y yo tampoco! -Me
contesta. Vamos los dos intentando guardar fuerzas y terminar sanos de esta
aventura.
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| Y entre escaleras tramos de correr con ganas. |
La bola del radar se ve cada vez
más cerca, pero no llega nunca. Escaleras y más escaleras. Estas se suben
despacio, estas se bajan deprisa y punteando, estas a saltitos, estas mira que
las mando a la mierda… y por fin control de paso… ¡que no avituallamiento!
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| Y te crees que llegas a la bola, pero no... aún te queda rato. Este paso es un clásico de la MIUT. |
Y de repente la carrera cambia. Se
terminó subir y ahora toca bajar. Correr no, lo siguiente. Voy regulando y bajo
suelto, adelantando a gente de mi carrera y de la ultra sin parar. En este
momento me doy cuenta que no subo de 137 pulsaciones y lo achaco a la altitud (andamos aun entre 1500 y 1700m).
Como ruedo fácil no pienso que puede ser un síntoma de falta ode alimentación o
similar. Llego al avitu donde me espera la familia. Parada, besitos, el
peque que se quiere venir corriendo conmigo (como baja el mamón con 6 años, lo
que tiene no conocer el miedo). Segundo error, en el despiste no se si como
bien, mucho, poco o bastante.
Salgo y sigo rodando… y en la
primera V para pasar un barranco se me sube el vasto interno… Me quedo
literalmente “clavao”. En ese momento me vienen a la cabeza las rampas de mi
primera maratón de Espadán y me acuerdo del Capitán Calabasa Vizcaíno
recogiéndome del fondo del barranco de Almanzor. Me pasa el Polaco que me ha
acompañado todo el tramo entre picos y
me da dos golpecitos en las piernas. Sabe que he muerto. Me tomo un vial de
magnesio y parece que empiezo a recuperar. Por suerte también pasa por ahí una
“levada” con agua, así que me refresco las piernas. Vuelven a funcionar pero
empiezo a sentirlas sin fuerza.
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| Principio de la bajada a Ribeiro Frío. La bola del radar desde otra perspectiva, aunque yo ya tengo poca mirada. |
DEATH ON TWO LEGS
Este es sin duda uno de los tramos
mas feos de la carrera (o al menos a mi me lo parece, pero claro mis
sensaciones en este punto son nefastas), ya que discurre por una zona de
eucaliptus quemados, bastante yerma de vegetación y un poco alejado de las
vistas que se intuyen a mano izquierda. Poco después la vegetación cambia y nos
adentramos en una senda que baja vertiginosamente (pero sin peligro alguno),
por en medio de un bosque parque Natural de Laurisilva, la especie endémica de
la Isla. Llegamos al Ribeiro Frío (Río Frío) y tras un check sin avitu
reemprendemos la subida para desandar lo andado.
Verdaderamente estos mamones lo
que nos han preparado es un bucle de 10 km con 500 positivos y negativos,
volviendo a parar a un avituallamiento que no está ni a 2km en línea recta del
anterior. La primera parte es muy empinada y yo ya he descubierto que no voy
cara al aire. Ni un gel, ni unas nueces de macadamia, ni un bocata de pechuga.
Nada me resucita. Tengo la cabeza en otra parte y las pulsaciones clavadas en
110 en plena subida.
Resuena en mi cabeza la canción de
Queen… Death on two legs… Muerte a dos patas.
Decido abandonar y llamo a Sara
que me espera nuevamente para comunicárselo.
Grabo el siguiente vídeo.
¿pero te duelen los pies? ¿la pierna? ¿te has roto un tobillo? Tio, te
jodes, es un ultra ¿Qué te creías que todo era un camino de rosas? Tu tienes
que acabar por cojones.
Y yo que soy de los que piensa que
machadas ninguna, que o se hace bien o no se hace, pues que no, que si ya no
voy a meterme en Pódium de Veteranos (en ese momento iba segundo o tercero),
que ya no tiene sentido seguir corriendo. Así que llamo al siguiente, a Manolo,
y va y me dice lo mismo. Y yo que tenía a mi entrenado como un tipo cabal y
cauto. Julio- me dice- tu regalo es poder estar ahí disfrutando
de esa carrera, te los has currado mucho llegar a ella, debes terminarla porque
te lo mereces.
La peña haciendo torrás en
parrillas que hay en la subida, unos prados verdes rodeados de árboles, un
campamento entero de scouts mirándome. Y yo con la cabeza echa un lío. ¿sigo o
no sigo?
Llamo nuevamente a Sara y le digo
que acerque al avitu la mochila y unos calcetines secos. Voy a descansar en el
avituallamiento y a ver qué decidimos.
Y es lo que hago. Llegar. Dar
besos a mis hijos. Cambiarme de camiseta (y ponérmela nuevamente al revés,
aunque no me he dado cuenta hasta que no he visto las fotos). Y sobre todo
comer. Comer un boniato entero. Comer una sopa de fideos (sancha). Tomarme un
bizcocho de chocolate recubierto de Nutella (y compartirlo con los manos, que
también pedían). Y jamón… jamón serrano a punta pala.
Así que tras 22 minutos de parón y
una visita al roca, me han adelantado 20 personas, pero ya me encuentro con
ganas (que no con fuerzas) de seguir la carrera. Salgo medio empanao y lo
primero que hago es perderme en un cruce. Tras 5 minutos pensando que es la
primera vez que veo rodadas de moto y no de pies, oigo unos ruidos a mi
izquierda y descubro que a 200 metros está corriendo la gente por una senda
paralela. ¡menos mal, pienso!
Recuerdo un tramo tras el video de arriba donde yo iba por la pista (todo este tramo entre
Posio y Portela es, sin duda, la parte mas pestosa de la carrera, donde voy
totalmente rallado, porque a mi izquierda está cayendo un chaparrón de esos de
gotas como monedas de 10 duros, mientras que yo voy seco escuchando el
estruendo.
De nuevo en un avituallamiento
entro pidiendo directamente caldo caliente. Esta vez es con estrellitas y con
una portuguesa super maja que se sienta a mi lado y no se separa hasta que ve
que empiezo a ser persona. Esta vez la parada solo es de 10 minutos, pero lo
suficientemente larga como para decidir ponerme el chubasquero nada más salir:
estoy absolutamente helado.
Quedan “solo” 19 kilómetros y me
arrastro poco a poco por una pista que ni es bonita, ni técnica, ni nada de
nada. Por fin parece que el asunto cambia y nos metemos en una senda por un
bosque de Laurisilva donde nacen los helechos más grandes que he visto en mi
vida. Seguro que entre 3 y 4 metros de altura y troncos de 30 cm de diámetro.
Pese a que voy muerto matao, empiezo a disfrutar nuevamente de la carrera.
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| Creo que la foto habla sola del tamaño de los helechos. ¿a que no lo ves? A la derecha de la chica, esa "palmera" |
Giro a la izquierda (el cual me
tienen que avisar, si no, nuevamente me voy recto), y tras un repechillo
tomamos un tramo el cual mi colega de 120kg me había avisado: una bajada
bastante pronunciada, revirada y sobre todo con mucho, mucho, barro.
Afortunadamente bajo con los bastones en la mano (nunca lo hago, pero es que no
queda otra) y no solo mantengo el tipo, sino que termino trotando y sonriendo
como un capullo.
PIRATAS DEL CARIBE
¿qué hace Jack Sparrow con un
paquete de harina? Papa panpan papa panpan, papa panpan papa panpan… Mi canción
favorita para la bajadas alocadas empieza a sonar en mi cabeza. ¡por fin me
olvido de la muerte a dos patas! Me pongo a gritarla y bajo a toda leche para
cachondeo de la Neozelandesa que va delante de mí…
¡ya estamos en Larano! Algo de
boniato y avitu express, como los que me gusta. De ahí a meta son 11 km casi
llanos y ya tengo claro que yo a 130 pulsaciones máximas (El turbo debió
quedarse en Poiso), tengo calidad suficiente como para arrastrarme a 6 o 7
minutos el kilómetro.
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| Por esta senda, unos 4 o 5 kms… AMAZING!! |
Este tramo es espectacular. Un
cortado pegado al acantilado me acompaña durante 5 km. Voy flipando cómo estos
madeirenses plantan viñas en esas pendientes tan escarpadas. ¡habrá que comprar
vino de Madeira, que narices!.
Algún fotógrafo nos aguarda ahí
escondido, aunque esta vez no veo que me saquen en zonas chulas. También tienen
preparada una guirnalda de casi 300 metros de largo de lámparas led para
iluminar la zona por la noche. Dan ganas de esperarse, porque tiene que quedar
precioso.
Y por fin, ultima bajada hacia
Machico. ¡ya estamos en meta!...
| Odio esta acequia. De verdad. La odio. |
Pues no, una leche. Son 5
kilómetros paralelos a una levada (acequia). 5 kilómetros interminables, en falso
llano o en llano del todo. Solo. Sin nadie. Con calor. Con cansancio. Los 5
peores kms de mi vida… bueno quizá no sea para tanto.
¿Qué es aquello? ¿quién cojones ha
dejado una botella de vodka en medio del sendero? Vale guay, no es una botella
de vodka, es la señalización (Espectacular durante toda la carrera).
Decididamente, voy pajarito perdido
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| Ahí, en esa playa, está la meta. |
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| ¿Disculpe, queda mucho para la meta? #ComoCabras |
Ultima bajada. Una cabra. ¡han
puesto una puñetera cabra para recibirnos!. Sonrío. Es lo que toca ¿no? Ya está
ahí la meta. Ya está la familia (me llevan llamando 2 horas). He terminado. A
tomar por culo.
Nunca me había alegrado tanto de
ser “finisher”.
| Finisher. Joder, sí! |



















Grande como siempre. Me mola lo de llevar alguna canción en la cabeza según el tramo, también lo hago!!
ResponderEliminarMuy chula la crónica, como siempre, el listón lo pones alto.
Mil gracias. El listón se pone donde tu quieras ponerlo, lo importante es no parar de saltar.
ResponderEliminarEl listón de tus crónicas me refería. Siempre gustan.
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