Penyagolosa Trails CSP 2022
Penyagolosa Trails CsP 106. Carrera perfecta.
Primero tengo que acordarme de
Alberto. No se en qué momento, ni bajo que enajenación mental no transitoria se
me ocurrió, ya que finalmente no iba a poder correr la MiM, proponerle que me
asistiera en las carrera. No solo no se lo pensó ni un minuto, sino que desde
las semanas previas y durante toda la carrera se ha desvivido por ayudarme y
llevarme entre algodones a meta. Gracias Amic.
A Paula de Nutrium, que tiene que soportar al pesado de su amigo, aunque esté de vacaciones.
Por último, dar gracias a mis
compañeros de batallas diarios, Sunshine y Bonanzas, especialmente a Xavo, por
su apoyo incondicional, por disfrutar de la lectura de este blog y por animarme
a seguir perdiendo el sueño en escribir estas líneas.
PRIMERO, COMO SIEMPRE, LAS QUEJAS
Bla, bla, bla, que no llego
bien.
Bla, bla, que una semana de
parón después de Almedijar porque no me aguantaba en pié.
Bla, bla, que un gripazo de
una semana en cama con 39 depués de fallas..
Bla, bla,bla, que mi único
largo fue el 42k de Gátova tras una semana arrastrándome después de la gripe.
Paparruchas!!! La corrí porque
cuando fui a intentar borrarme de la carrera, había terminado el plazo de
devolución de dinero!!!
OBJETIVO
Pues el objetivo era claro:
sobrevivir.
Clarísimo: Avituallar lo mejor
posible y no tener un bajón físico considerable (como en la MIUT)
De cajón, oiga, llegar a meta
en las mejores condiciones posibles.
“Llevate la gopro y disfruta”
– Me decía Alberto. La última grabación cruzando la rambla de la viuda en el km
25 (o menos). Esta vez no me apetecía grabar. Punto.
Dos previsiones de tiempo, la
super idónea (Calcada de la carrera de Jose Manuel Martinez Carles en 2019), y
la de la conservadora, dándome 10/15 minutos más entre cada control. Una
proyectaba 14.05horas y la otra 15.40.
Cualquiera de las dos hubiera
sido satisfactoria.
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| Mis previsiones de paso y los bidones a llenar |
LA PREVIA.
Como voy con personal
assitant, me despreocupo totalmente del viaje. Alberto me recoge, Alberto me
lleva a la feria del corredor, Alberto me sienta en un bar a tomarme una
cerveza, Alberto me invita al piso franco, Alberto me hace la cena, Alberto me
manda a dormir a las 9.30…
Tuve la suerte (cuando te rodeas de gente grande, es suerte), de poder disfrutar las horas previas con algunos de lo Som Passatge (Ricardo, Sofía, Rafa, Iván, Jose Luis…). Lo reconozco, estuve ausente en la plaza de las Aulas, tenía la cabeza en otro sitio.
Terror, respeto y frío, mucho frío.
Creo que hasta que no me
levanté a las 10.50 (cuando ellos, que hacían la MiM, se iban a dormir) no fui
realmente el Julito de las carreras. No lo digo yo, lo dice Alberto: “joder
tío, ahora sí te ha cambiado la cara, esta tarde no eras tú”. Además del descanso, ha llegado algún whatsap y alguna llamada, y esto, en carreras así, influye.
Terminamos de repasar la
estrategia, revisamos las bolsas que le he dejado con ropa (varias mudas,
acojona el frío y el agua), comida (Tailwind, bocatetas de cumpleaños, huesitos
e higos y dátiles). Revisamos la previsión de tiempos y lo que debería cargar
en cada avituallamiento.
Café, agua, palomitas de Nanchete, y a la UJI.
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| Cerveceo previo |
ARRANCA LA CARRERA
Salgo un poquito rápido, me
han dicho que hay una subida detrás de la Magdalena donde se puede hacer un
tapón interesante, así que prefiero ir algo alegre para no perder ritmo de
carrera. Me he puesto la termorreguladora, manguitos, guantes e incluso cinta
en la cabeza: dan bastante frio por la noche y he preferido salir ya abrigado
de casa.
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| Salida, haciendo el gesto de #KMSxELA y muy abrigado |
Primer km a 4.10, a los 300 metros ya voy sudando la gota gorda. El mercurio marca 16 grados y la humedad es altísima. Me quito capas y me quedo solo con la termorreguladora. No voy nada cómodo, pero también es lo que toca hasta entrar de verdad en carrera.
Vamos un grupo bastante de grande de corredores y casi todos, además, corriendo en prácticamente todos los tramos ¡Y eso que estamos subiendo al Tossal!. Me pasa Eli Ríos y le bromeo que no se vale correr en el 5 lo que no vamos a correr en el 95. Como llevo la GoPro, aprovecho para grabar un par de videos.
Borriol en posición 51, aunque
realmente somos un grupo bastante numeroso; hago el primer cambio de bidones
con Alberto, aun ajustando las necesidades y empezando la dinámica que nos
acompañará toda la carrera: ¿Cuánto tiempo/distancia hasta el siguiente punto?
¿Cuánto hasta que nos volvemos a ver? ¿Qué me llevo para comer?
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| Subiendo la Pedra, 📸 Andrés Nuñez |
Salimos de nuevo en grupo grandísimo y comenzamos la subida a la pedra de Borriol. Aquello parece la alfombra roja de los Oscar, plagada de fotógrafos, todo lleno de flashes. Vamos callados y mirando al suelo, hasta que, por fin, alguien suelta una parida… y de ahí a arriba subimos todos de cachondeo, contando batallitas y hablando de la que nos espera.
En Bassa hay ambientillo, me
parece chulísimo para un avituallamiento montado en medio de ninguna parte.
Posición 43. Abro bidones para poner los hidratos y me atiende una niña de unos
9 años que se llamaba María. Le doy las gracias, le dejo que me llene el
segundo bidón de agua e incluso le bromeo que si esa noche su padre (que está
al lado) le va a dejar acostarse tan tarde. Son las 2h39 de la mañana y los
últimos pasarán 2h más tarde. Impresionante.
Salgo comiéndome unas
longanizas y unas rosquilletas, reservando como todo el rato. Me cazan algunos
por detrás y descubro que uno de ellos es José Manuel, un amiguete del Mur y
Castell del cual he plagiado los tiempos de carrera para no tener que pensar
mucho. ¡Coño Jose, pensaba que ibas por delante! No tardo en perderle ni 5 minutos, y eso que
me toca parar porque soy un zopenco, no me he atado bien las zapatillas y se me
ha abierto el pie en la primera bajada seria. Anudo nuevamente y sigo a la
marcheta.
El primer vadeo del día, me
preocupaba, la rambla de la viuda, pero veo que realmente lleva poca agua y que
sí, que va a tocar mojarnos los pies. Entre risas con los bomberos que están
allí controlando el asunto, cruzo y grabo un ratito, esta vez por última, ya
que la carrera cambiará en Useres de mala manera y terminaré soltando la cámara
en algún avituallamiento. Me pego a una
pareja que acabo de cazar para no perder ritmo y no enfriarme con los pies
mojados. Deben ser las 3 y pico de la mañana, hace ya un frio considerable que
se suma a la humedad propia del cauce, así que recupero los manguitos y la
braga al cuello.
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| Llegando a Useres Quim Farreró me saca este fotón |
Esta carrera he descubierto una o dos cosas, vinculadas: se me da bien correr de noche, especialmente en las bajadas y además mi frontal es CO JO NU DO. Sin forzar, sin apretar, pongo la luz a tope y me dejo caer. Sólo con eso me vuelvo a quedar solo en un par de bajadas técnicas. Llego a Useres contento, disfrutando hasta del último barranco antes de la subida.
Se oye jolgorio en la entrada
del pueblo y les digo a los jóvenes que hay ahí que yo a su edad estaba
emborrachándome y no viendo carreras. Son casi las 4 de la madrugada y he
ganado 6 posiciones más.
Flash que centellea justo
delante de mí: doble buena noticia, he cogido a otro y hay un fotógrafo. “¡Señor
sáqueme guapo que tengo que dar envidia a los de #KMSxELA!” “¡Julito, cabrón,
que fresco vas!”- brama Alberto que está ahí esperándome sentado en una silla
de playa. Echamos unas risas de camino al avituallamiento. “¡Tapate, no te
enfríes!”, parece mi madre, cómo me cuida. Bromeo en el avitu mientras pido
rosquilletas y longaniza y plas, plas, un fotógrafo echando fotos otra vez. ¡El
bueno de Toño Miranda!
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| Avitu en Useres, 📸 Toño Miranda |
EL TIEMPO EMPIEZA A INCORDIAR.
Es de noche cerrada, de
repente se gira un viento terrible que tira las vallas del control, empieza a
chispear. No hago caso a Alberto y no me pongo la chaqueta. A los 400 metros de
salir del pueblo, tengo que echarme a un lado y guarecerme mientras me la coloco
a toda prisa. El viento es huracanado, la lluvia es intensa, el frontal ilumina
las gotas de agua y se crea un efecto túnel espectacular. Quien lo ha vivido
alguna vez, sabe de qué hablo.
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| Todas las vallas de Useres al suelo por el viToento. 📸 Toño Miranda o Quim Farrero |
Aquí se separan la MiM y la CSP. Entiendo que estaba perfectamente marcado (como toda la carrera), porque me voy inconscientemente a la derecha. Me viene a la cabeza la insolación que pillé en este tramo en la MiM de 2017, pero esta vez todo ha cambiado: es de noche, sigue el huracán, sigue la lluvia dolorosa y encima la senda tira para abajo. Voy super concentrado porque las Altra tienen un agarre pésimo en estas condiciones y no me apetece nada volverme a caer (en Gátova lo hice 2 veces). Pese a ello, cojo confianza y nuevamente empiezo a adelantar gente.
15 minutos mas tarde ya no
llueve, me quito como puedo el chubasquero (solo me falta ahora recalentarme
para coger algo) y me coloco nuevamente a cola de un grupo. Empieza la subida
al Alt de la Creu, así que mejor xino-xano y guardar en la subida (como llevo
haciendo desde Castellón). No sé cómo, pero termino encabezando el pelotoncillo
y, tras un despiste de esos que te das cuenta a los 10 metros, coronamos dos o
tres en solitario. Son casi las 5 de la mañana y mirar a la derecha supone una
serie interminable de frontales que se destacan en medio de la nada bañando la
oscuridad de movimiento. Los pueblos, iluminados, delimitan el horizonte. Ha
pasado la tormenta, empieza la aventura.
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| Aunque la foto es de la Pedra, desde la creu las vistas eran similares pero con menos frontales. 📸 QuimFarrero |
La bajada es un poquito
técnica, pero termina en una pista hormigonada. Me acuerdo de Toni Cebrián y su
definición para estos casos: es un tramo “pestosillo”. Afortunadamente es de
noche, así que pongo ritmo crucero, tan ensayado con mis Sunshine y me dejo
llevar controlando únicamente no pasar de 145 pulsaciones.
Uno, dos, tres… sigo adelantando corredores en esos 4 interminables kilómetros que hay hasta el avituallamiento de Azeneta, donde hago una entrada triunfal, confundiendo a un corredor con un amigo que venía detrás “A ti te tenía yo ganas” ¡El pobre chaval aún estará flipando! También está ahí Emilio, del TRT. Hemos coincidido en varios entrenamientos de montaña, en Almedijar e incluso ya alguna mañana en el rio. Ha salido demasiado rápido y lo ha pagado.
Es el primer avituallamiento que tenemos en el interior de un pabellón y se agradece. Como algo y me bebo dos calditos calientes proporcionados por el gran Jabalí. Risas, pipí en un váter y algo más de cachondeo: Es una de las premisas que me he puesto, no pienso correr en ningún “repostaje”, es el error que cometí en Madeira. Posición 31, seguimos remontando.
Si el tramo de antes de
Atzeneta era pestosete, el de después apesta horrores, Menos mal que es de
noche y no se nota, pero menudo truño, por dios. Pista o camino asfaltado/
hormigonado, picando hacia arriba y durante 5 putos kilómetros. Se oye el clack
clack de los que subimos tirando de palos para guardar piernas, se oye el clack
clack de uno que viene por detrás, se oye el clack clack del que va por
delante. Efecto túnel. Sueño. Me acuerdo de mis Zancadas, que van a comerse ese
tramo de día y me apiado de ellos.
También me entran canciones con
recuerdos más cercanos, que me ayudan a pasar los kilómetros.
Que hecha para besar hay veces que muerde
Que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Y duele porque la piel no es materia inerte
Y duele porque el querer es dolerse a veces
Va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino
Va llenando de soles sus venas”
Sigo con mi táctica tortuga, no adelanto al
corredor que llevo delante, prefiero seguir regulando y no penar. He hecho
bien, porque la subida se las trae. Lo bueno, además es que he cargado (sin
querer y de forma totalmente irresponsable) el track en el Garmin por si me
perdía, y resulta que tiene una utilidad super práctica que te marca las
subidas, el desnivel, e incluso te pone el perfil de la misma. AMAZING. Me
permite controlar y regular muchísimo mejor.
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| En las subidas prefiero ir detrás de alguien y regular 📸 Andrés Nuñez |
PEQUEÑAS EQUIVOCACIONES Y GRANDES MOMENTOS
El control de Benafigos no está en Benafigos, sino en algún sitio en medio del monte. Aquí cometo el primer error, me dicen “en media hora estás en el rio y enseguida en Culla” y yo, que soy tonto, me lo creo, por lo que en vez de rellenar los dos bidones de hidratos, solo lo hago con uno, pero es que encima el otro lo mantengo con el agua de Atzeneta. Lo pagaré en la subida.
La bajada al Monleón es enrevesada, giro, otro giro, zigzag, rama suelta, pinocha en el suelo, desnivel lateral, humedad, escalón, otro zigzag… Saco un bollo de pechuga y termino comiéndome solo la pechuga, cada vez me cuesta más comer y los higos que he comido en la primera parte de la carrera me están sentando mal.
Llegamos al río, de nuevo los
bomberos me esperan. “buenos días”, “Buenos días”, “¿no tenéis nada más
interesante que hacer que pasar la noche en un rio”- risas- “Ahí tienes la
cuerda” me dicen, “menuda patata de bomberos sois, yo que esperaba que nos
hicierais un puente de esos militar para no mojarnos los pies” – más risas.
Penúltimo vadeo del día y comenzamos
un tramo nuevo, ya que esta zona ha sido cambiada para esta edición debido a la
nidificacación/floración o algo así, de algo. Al final se trata de una subida
por pista bastante pronunciada para terminar en un barranco muy, muy, pero que
muy corredero. Adelanto a Eva Mesado (que en ese momento iba primera) y sigo
progresando. Intento comer y me dan arcadas. Bebo y me quedo sin agua. Había
previsto 1h30 desde Benafigos y la previsión era buena. ¡para qué fiarme del
señordel avituallamiento! Aún así sigo adelante y paso a otro corredor, pero me
encuentro tan vacío como los bidones que llevo. Arcadas de higo.
Rompe el alba y paro en la
Fuente de la Solana a rellenar. Pese a las lluvias, sólo sale un hilillo de
agua. ¡Mi gozo en un pozo! Hay que seguir hacia Culla, menos mal que el tramo,
con la temperatura y a la hora del día que paso, es chulo.
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| En Culla, de cachondeo con el Controller |
A las 7:50 entro en la
multiusos de Culla. He quedado con un compañero de trabajo que es de allí entre
las 8 y las 9, así que nos toca llamarle por teléfono ¡no me esperaba tan
pronto n él ni Alberto, que está con
todo por sacar y los bidones vacíos! Soy consciente que es clave hacer bien
esta parada, así que con el cachondeo y las fotos con Puig (mi controller), me
tomo 4 o 5 rodajas de melón y una naranja, el cuerpo me pide fruta. Entre pitos
y flautas me estoy 10 minutos allí, por lo que cuando salgo ya han vuelto a pasar
Eva y los 2 que había rebasado en la subida (me dan pos 23 porque se controla
al salir), aunque no me duran ni 1 km delante.
Hace frío y viento, mucho frío
y más viento. Tengo ganas de risas, pero con lo que tardo en ponerme los
guantes, se me queda una mano helada durante casi media hora. Saco la cinta,
porque las orejas duelen del aire, me la pongo. Se me vuela la gorra y me la
quito, pero hace tanto frio que termino poniéndome la gorra para mantener la
cabeza caliente, con la cinta por encima. Me encabrono. Corro todo lo que puedo
para quitarme ese tramo de pista y “emboscarme” en una senda, algo más
resguardado del viento. Me tiro con todo en esa bajada, hasta el punto que
recorto 5 minutos a un corredor en 5 km. He vuelto a entrar en calor.
De repente, aquello parece Pirineos.
Un rio caudaloso, aguas cristalinas, con ese azul cristalino de deshielo. Rugir
del agua y, nuevamente una cuerda. Me tiro con todo y a la que me doy cuenta me
estoy mojando el pantalón. ¡Joder con el Rio!
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| Cruce del Río Monleón. Hasta el pantalón me mojé. |
Me quedo ya con este chico, es
de Moixent y va como un tiro. Se empeña en correr en los tramos tendidos y me
va sacando de punto totalmente. Me agarro con todo y empezamos un toma y daca
que nos llevará media mañana. Por el camino se nos une Ginés, un chico de Murcia
que también tiene buenas patas pero que lleva un corte de digestión interesante
(a la larga creo que lo vi parar a hacer necesidades 5 o 6 veces).
Entre hachazos llegamos a Sant
Bertomeu. Las voluntarias y voluntarios están al sol bastante resguardados.
“Qué bien se os ve guapas”- Les digo. “Ahora que ha salido el sol, mira dónde
está la carpa”- Dicen mientras señalan un amasijo de hierros verde tirada en el
barranco. Es que el aire sopla de lo lindo y se ve que lo han pasado mal. Como
fruta y doy las gracias a bomberos y voluntarios de ese punto. Insistir siempre
en esto que es muy duro tirarse toda la mañana pasando frío para atender a 400
colgaos, por muy morenita que se ponga la gente estando al sol.
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| Vistas de Culla camino a San Bertomeu. Impresionante |
Y, COMO TENÍA QUE PASAR, LAS MALAS SENSACIONES
Hay dos frases que siempre que
corro un ultra recuerdo, una de ellas ya la he avanzado antes y me la dijo
Miguel Oliver en el Trail de Chiva: “no corras en el 5 lo que no vas a correr
en el 55”; la otra es de mi primo Coque: “si en un ultra te encuentras bien,
tranquilo, ya se te pasará”.
Pues bien, el tramo este entre
Sant Bertomeu y Vistabella se supone que es corredero, pica un poco hacia
arriba, pero poco. Y voy con dos animaluscos que tienen muchas patas. Todo el
rato con el gancho para mantenerme recuperándoles un poco en bajadas y remando
con lo que puedo en los falsos llanos. Pero el aire empieza a matarme. Entra
siempre de cara, entra siempre de lado, me tira hacia atrás, me saca del punto,
me desespera, me desequilibra. Arcadas con semillas de higo. Les aguanto todo
lo que puedo, hasta que en el último caserío de antes de Vistabella, me
desenchufo.
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| Camino a Vistabella, en un tramo pelado con muchísimo aire, jugando a las persecuciones. |
Es el momento que estaba
esperando y el que teníamos claro Alberto y yo que teníamos que afrontar.
El coco dice que ya no estás
en carrera.
Las piernas no te terminan de
acompañar.
Y el aire, ese puto aire.
Frío.
Helado.
Demoledor.
Llevo desde la salida los
cascos colgados del cuello. Es el momento de sacarlos. Me pongo música, algo
muy escuchado, algo que me lleva a tiempos de confinamientos, a largos en los
que más que correr he intentado poner ideas y sucesos de mi vida en su sitio. Apago
la neurona, ya no pienso, progreso.
Afortunadamente estamos al
lado de Vistabella. Llego pajarito. No quiero comer, no quiero cambiarme de
zapatillas, no quiero hablar a mi mujer para que no se preocupe. Estoy out. Si
pudiera, lloraría.
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| Resoplando en Vistabella |
Alberto me quita la mochila.
Adrían, el chico de Eli, bromea con mis gemelos. Todo el mundo va con plumas
ahí dentro y yo medio sudado. Caldito caliente. Medio membrillo. Dame una
térmica seca. Me pongo la Lurbel Alaska y encima la que llevo, porque paso de
cambiar el dorsal de sitio.
Abro un huesitos y decido
salir. No se cuánto he tardado, pero de repente está Eli Ríos entrando en el
avituallamiento. Le pego dos gritos y salgo con Alberto. Sigue el Viento, sigue
el frío. Una abuela de esas arrugada, que camina encogida con un chal negro y
dos bolsas. Sonrío. Alberto me graba pero no se que digo. Al final algo de
lucidez ¿cuánto queda, qué llevo? Tienes una bajada, abajo no tendrás aire. Un
bidón. Una hora. Xodos. Frío, frío, frío.
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| Saliendo de Vistabella. Concentradísimo. |
Por primera vez en toda la carrera bajo a trompicones, me cuesta encontrar la senda. Me voy recto. Una voz conocida por detrás -“Julio, ¿Dónde vas?”- Es Eli que me ha dado caza. Va con un chaval de Ademúz. Cogete, por lo que más quieras, pienso. Me pongo a cola, tengo la neurona apagada y bajo con la inercia del que sabe que la que lleva delante no va a fallar. Ya son muchas carreras y algún entrene compartido.
Todo lo que habíamos ido a
caraperro con el anterior trío, se convierte en diversión. El colega de Ademúz
es un caso. Dice que viene a la CSP en busca de la fiabilidad, porque o es
fiable o es rápido, pero que no consigue hacer las dos cosas a la vez. Recuerdo
haberle adelantado en Culla, pero mira ya me ha recuperado. Le decimos que tire en alguna bajada y dice
que no, que si se pone a tirar se va a rallar, va a explotar y que le vamos a
meter una hora. Nos despichorramos.
Consigo mantenerme detrás de
ellos, hasta que tengo una lucidez más y pienso que no he metido nada de
cafeína en varias horas (os diría que desde hacía 4 horas) ¡yo que tomo 4 o 5
cafés al día!. Procedo a llenar un bidón con tailwind de cafeína, pero justo,
en toda la carrera, acabo de cargar el salomón de boca pequeña, así que me toca
parar a hacerlo con cierta seguridad. Polvos por todo el monte, polvos en la
cara, polvos al viento, manos pegajosas y lo peor de todo, se me han escapado y
vuelvo a rodar solo.
SI LLEGAS A XODOS, TERMINAS
Pero por poco tiempo.
Se equivocan y me los
encuentro desandando el camino. Fantástico! Me vuelvo a pegar a ellos como una
lapa y les aguanto hasta la última bajada a Xodos, donde prefiero cuidar
piernas a pegar zapatazos en una rampa hormigonada. He llegado y se que voy a
terminar.
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| Saliendo de Xodos |
Se nota el ambientazo, y me viene a la mente mi llegada en la mim del 2018. Me acuerdo de ese momento y me voy a tomar una coca cola. Se que necesito cafeína y que me va a venir bien. “te llevas un bidón y polvos para mezclar en Collado”- me dice Alberto. No, le corrijo, déjame hechos los dos bidones completos que voy con todo a meta. Siento que no tengo mucho más leña para quemar, pero vuelvo a saber que controlo la carrera. Voy mal y aún así he llegado a Xodos según mi previsión, por lo que vamos a seguir en la misma línea, que no es mala. No flaqueamos. Seguimos adelante.
Por primera vez, alguien me ha
dicho la posición de carrera, aproximadamente el 20 o 21, según mis cuentas.
Alberto lleva diciéndome todo el rato “Vas bien, pero no hemos venido a
competir, sino a disfrutar”. Me preocupa poco, pero oye, hacer un top 20 mola
¿no?
Salgo hacia el famoso collado
tranquilamente, con Rosendo y su Flojos de Pantalón, recordando la banda sonora
del 2018 con Toni. Adelanto de nuevo al murciano. Me hace gracia, porque la
canción que llevo es justo lo que le ha pasado a él. Ya no puede comer nada,
las está pasando putas y eso que llevaba una carrera estupenda. Saco el
teléfono, contesto algún whatsapp, envío una nota de voz a mi mujer. Me evado y
sigo subiendo.
En el avitu de collado me
preguntan que qué tal, y contesto la cantinela de “Jodido”. “Jodidos iban los
de antes, tu vas fantástico”, me comentan. Subidón. Con 96 kilómetros largos,
¿qué es lo que vamos a esperar de la gente? ¿Qué baile sardanas?
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| En el avituallamiento de Collao. 📸 Quim Farreró |
Y POR FIN, PENYAGOLOSA
Foto de Quim Farreró, postureo
a tope. Foto de otro fotógrafo, disfruto.
Tramo rodador, dentro del
parque Natural. Adelanto (no lo recuerdo, sinceramente) a Fabio. Primera
subidita y oigo voces. “¿Será posible que esté recuperando plazas?” En efecto,
otra vez el chaval de Ademuz. Intercambiamos dos risas, le pregunto que si se
le ha ido la pinza, y me dice que no, que lo que se le ha cerrado es el
estómago y que lleva rato sin poder meter nada que quemar. Farallón de roca
rojizo a la derecha. Al fondo mi sierra de Espadán, con la Rápita y el Pico que
tantas veces he subido. Sonrio. Disfruto. Corro, y si sale un fotógrafo, pues
poso ¡qué cojones!
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| Mil gracias por las fotos 📸 Alfonso Porcar @FonSport |
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| Corriendo, disfrutando, Persiguiendo Nunca Jamás 📸 @Fonsport |
Barranco a la derecha, oiga, que esto es propiedad particular, así que sea cuidadoso. Me hace gracia el asunto, ya podían haber puesto eso en otros tantos sitios chulos y naturales por los que hemos pasado. Agua, barro. Chof, chof. Últimos 20 metros. Últimos 10. ¡Estamos arriba!
Pista de bajada, 4 km. 25
minutos para las 14 horas. Me descojono. En condiciones normales, me pongo a 4
y a tomar por saco, que es bajada y pista ancha. Sonrisa de oreja a oreja,
coneiximent y me dejo caer a lo que doy (que oye, es un digno 5:30/6:30).
Ruido de fondo, un último fotógrafo.
Llega la meta.
No se a quién oigo más, a Depa cantar mi nombre por y mi tiempo por megafonía o a Alberto berreando emocionado en el lado contrario.´
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| Feliz entrando a meta. 📸 Andrés Nuñez |
Me encuentro bien.
Me encuentro satisfecho.
Me encuentro contento.
Brazos en alto.
Mirada al cielo.
Emoción.
Llanto.
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| Rompiendo a llorar. 📸 Andrés Nuñez |
´
Alberto al fondo, esperando que salga del corralito.
Control de material, ¿joder será necesario?
Medalla. La miro.
Miro al frente y vuelvo a ver a Alberto.
Rompemos a llorar los dos.
Pero de Alegría
14h06, posición 17. Tiempazo.
EPÍLOGO: EL DESCANSO DEL GUERRERO
Creo que las cosas empiezan donde se terminan, y terminan donde empiezan. En este caso, en una de esas personas con luz propia, aunque a veces las luces se tienen que apagar un rato por alumbrar demasiado tiempo. Gracias de nuevo Alberto. Se te quiere.
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| Dice alberto que le querían quitar la silla de playa. |






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